viernes, 22 de noviembre de 2013

Ninina Bakery: entre lo tradicional y lo moderno, de generación engeneración

En gorriti 4738 (entre Malabia y Armenia) un nuevo lugar en Palermo marca la diferencia. Un antes y un después en todo lo que conocíamos de pastelería. Heredera de la antigua "Selvi casa de té", Ninina recupera la tradición de la pastelería de Marta Paglayan y la conjuga con un aire moderno y cosmopolita de la mano de sus hijos. 



Ninina abrió sus puerta el 19 de noviembre y casualmente, tuve la oportunidad de visitarla al día siguiente de la gran inauguración. Si tuviera que empezar a describirla como cualquier visita a un restaurante o bar, destacaría la decoración, ambientación, etc etc. Sin embargo, creo que lo que más quisiera destacar es la amabilidad de sus dueños y la excelente atención de las camareras. Detalles que invitan a pasar, quedarse y volver a ir. 
El lugar está ubicado en un edificio reacondicionado perfectamente para su fin, ambientado de manera sobria y a la vez cálida, discreto pero con "toques" que marcan la diferencia. Desde la marquesina en la vereda, Ninina marca su estilo. El salón es un espacio extenso y alargado donde reina una barra con una gran variedad de tortas con las cuales es imposible no tentarse (de hecho, nos dejamos llevar bastante por la tentación). La máquina de café merece una mención especial, además de ser la mejor del mercado, se adapta perfectamente a la decoración del lugar, blanca y cromada. Siguiendo la tendencia de muchos de los locales de este tipo, tiene mesas alargadas para compartir, algo que creo que todavía nos resulta extraño en Argentina, pero que cada vez va ganando más terreno. Lo más destacable para mi es, más allá de la pastelería, que al final del salón sólo un vidrio nos divide de la cocina.  
No sólo me pareció una muy buena estrategía arquitectónica (ya que el espacio parece mucho más grande) sino que creo que el detalle de ir viendo cómo se preparan las tortas in situ es sumamente interesante que aporta calidez y esa cosa de "hecho en casa" a la que nadie se resiste. Además, la cocina es tan linda, que amerita que la aprovechen para filmar programas de cocina, u organizar algún tipo de clase. Realmente es un detalle que a mi, que amo cocinar, ver como cocinan y comer lo que cocinan, me encantó.



Yendo directamente a la comida, en esta oportunidad fui con una amiga a merendar, así que probamos dos de las tortas de la carta con café con leche. Una de las tortas, la belevue, era una especie de mousse de limón muy cremosa, sobre un bizcocho húmedo y cubierta de frutillas como maceradas. Una delicia. Altamente recomendable para todos aquellos que evitan el chocolate "por ser muy pesado" y se comen 250 grs de manteca en una porción de stroissel de manzana porque "es más liviano". Para comer sin culpas, muy frutada y super fresca.  

La otra, un poquito más bomba (como me gustan a mí), eran capas de biscuit (algo más pesado y compacto que un bizcochuelo) super finito (que, para mi, era de almendras o nueces), intercaladas con una ganache de chocolate y cubierta con frutos del bosque. Generalmente estas tortas me desilucionan, porque suele pasar que las empapan en almíbares con saborizantes artificiales y no me gustan nada. Como en toda buena pastelería, esta no me dio tiempo ni a dudar. Qué decir? Exquisita. 

Para gordas como yo que aman comer, las porciones son más que abundantes (apenas pudimos terminarlas) y valen cada peso (no me pareció caro dada la calidad, cantidad, variedad y lo bonito del lugar).
Un detalle a destacar es el café. El blend estuvo a cargo de la gente de Coffee Town, un grupo de especialistas en café que preparan uno de los mejores cafés de Buenos Aires, desde la selección de los granos hasta el tostado y la bebida. Café que marca la diferencia entre tanta marca industrializada e importada. 
Ninina es un lugar para conocer. Ya sea para probar alguna de sus tortas o pasar a comer algo al mediodía (y cómo no tentarse con un postre?), estoy absolutamente convencida de que vale la pena. Imagino que el brunch de los fines de semana debe ser imperdible. Habrá que probarlo. 
Una bakery más en Palermo, pero no una cualquiera. Para pasar y disfrutar.


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